21 jun. 2016

Los descubridores del Tesoro del Zaudín, en paro.

Tres andaluces, Francisco Cansino, Antonio Guerra y Pepe Cano, pasarán a la historia por protagonizar, el pasado 28 de abril, el mayor descubrimiento arqueológico de España y del mundo en los últimos años. 


Sin embargo, el Tesoro del Zaudín ha dejado sin trabajo a dos de sus descubridores.

 Sevilla

Antonio tiene dos hijos y su sueldo es el único que a día de hoy entra en casa. Por su parte, Francisco tiene también dos hijos y, además, una nieta.
Antonio tiene dos hijos y su sueldo es el único que a día de hoy entra en casa. Por su parte, Francisco tiene también dos hijos y, además, una nieta.
Manuel Olmedo
Antonio, Franci y Pepe el maquinista acudieron a las siete y media de la mañana a trabajar con toda normalidad. Era un día soleado. De hecho, iban a pasar calor ese día en el Parque de El Zaudín.
Franci y Antonio, originarios de Tomares, estaban muy contentos porque a sus 55 y 51 años y después de haber estado unos meses en paro, habían encontrado un trabajo que les iba a durar una larga temporada. Trabajaban para la empresa Tragsa. Son operarios y se encargaban de ir metiendo unas tuberías para electrificar el Parque de El Zaudín de Tomares, pueblo situado a escasos ocho kilómetros de Sevilla.
Ese 28 de abril les tocaba introducir unos dobles tubos para la acometida de la luz. Por lo tanto, Pepe tenía que hacer una zanja un poco más profunda. Exactamente unos 90 centímetros. Las otras zanjas que habían estado realizando hasta el momento eran de 60 centímetros.
A las diez y media pararon para desayunar su bocata correspondiente. Pepe, el maquinista, les comentó que ese día sobre la una y media, a la máquina le tocaba el engranaje. Así que se pusieron manos a la obra. La máquina iba abriendo huecos 25 metros por delante, mientras que Franci y Antonio iban introduciendo los tubos por detrás.
–«De repente, metí el cazo y al soltarlo vi que había algo», dice Pepe.
–«‘‘Quillo, quillo, venid’’, nos gritaba Pepe, y el Franci y yo fuimos corriendo», comenta Antonio.
–«Mirad, que esto está lleno de chapas oxidadas», les dijo Pepe.
Ambos operarios miraron las supuestas chapas verdes oxidadas y su sorpresa fue enorme cuando descubrieron que las chapas eran en realidad monedas antiguas.
–«Para, para la máquina, no sigas excavando», dijo Antonio. «Vamos a llamar a Javier».
Javier es el jefe de obra. «Al principio no nos cogía el teléfono. Yo estaba muy nervioso e insistía e insistía hasta que a la quinta vez lo cogió».
Eran las 12:30 del mediodía. El jefe de obra llamó a la Guardia Civil, que vino inmediatamente.

«Había muchísimas monedas. Incontables y esparcidas por el suelo. Nos metimos unas cuantas en los bolsillos para tenerlas de recuerdo», comentan Antonio y Franci. «Pero el jefe de obra nos dijo que la Guardia Civil nos iba a cachear. Así que las soltamos. Nosotros no queremos problemas, lo único que queremos es trabajar».
«A las cuatro de la tarde llegó el arqueólogo y cuando las vio nos dijo que “era un descubrimiento muy importante”».
«Le decíamos de cachondeo a la Guardia Civil que si no nos iban a dar unas monedas. ¿Ni un par de ellas?», comenta Franci. «La gente no nos cree cuando le decimos que las echamos todas en el carro y no tenemos ni una de recuerdo», añade.
«Dábamos saltos de alegría. Llenos de ilusión fuimos siguiendo las instrucciones del arqueólogo y con las manos, para no partir las tinajas porque seis ya estaban destrozadas, fuimos descubriendo y sacando las 19 ánforas que estaban enterradas en el parque», explica Franci.

En el paro por descubrirlo

«La alegría dura muy poco en la casa del pobre», dice Franci Cansino. Al día siguiente, la noticia llegaba a los medios de comunicación. Se trataba de uno de los descubrimientos más importantes del mundo y de valor económico incalculable: el Tesoro del Zaudín. Alrededor de 80.000 monedas de bronce y algunas de plata, repartidas en 19 ánforas databan de finales del siglo III y principios del siglo IV del Imperio romano.
Había prisa por sacar las 19 ánforas del parque de El Zaudín porque ese mismo domingo era la Romería de Tomares y se celebraba allí. «Temían los expolios», nos comenta Antonio. «Las metimos en dos todoterrenos de la Guardia Civil y se las llevaron al Museo», añade.
«Llegaron los medios de comunicación y ese fue mi último día de trabajo, igual que el de Antonio», comenta mientras Franci con tristeza.
«Al principio nos dijeron que serían unos días. Pero el pasado 9 de mayo la empresa, Tragsa, nos comunicó que nos quedábamos sin trabajo temporalmente hasta que terminaran los trabajos arqueológicos».
Franci acudió el jueves pasado a las 11:30 de la mañana a firmar el paro. «Tengo 55 años, dos hijos y una nieta. No tengo derecho a paro porque llevaba sólo tres meses trabajando, y sólo espero que me concedan la ayuda familiar de 400 euros para poder sobrevivir», explica Franci.
La situación de Antonio no es mucho mejor. Tiene 51 años. Tiene dos hijos, aunque uno trabaja en Bruselas y es independiente. «Pero en casa , el único dinero que entraba era el mío porque mi hijo Víctor apenas trabaja y mi mujer es ama de casa», comenta Antonio.
Tanto Franci como Antonio tienen claro que esta situación no es culpa de nadie. La delegación de Tragsa en Sevilla quería mantenerlos trabajando en otra zona del parque, pero desde Madrid comunicaron que no era viable esa opción.
La situación del maquinista, Pepe, es diferente. Él es fijo en la empresa. Vive en Córdoba y acude cada vez que lo llaman. De hecho, este viernes estuvo trabajando en el parque de El Zaudín cerrando las zanjas donde aparecieron las monedas de Maximiliano y Constantino.
En la zona trabajan cuatro arqueólogos buscando nuevos posibles tesoros. También han sido utilizados georadares. El único impedimento ha sido el tiempo. Las lluvias han imposibilitado los trabajos de investigación en la zona.
El pasado 3 de mayo, Pepe, Antonio y Franci acudieron al Ayuntamiento de Tomares para registrarse como los descubridores del Tesoro del Zaudín.
«No nos han aconsejado ni dicho nada de nada. Ni siquiera el alcalde de Tomares, José Luis Sanz, se ha preocupado por nosotros, ni por saludar a los dos tomareños que hemos descubierto el tesoro», nos dice Franci.
«Nos registramos porque un amigo de Franci se lo recomendó, pero no sabemos si nos darán algún dinero por el descubrimiento. Ahora lo que me preocupa es que no tengo trabajo», explica por su parte Antonio.

El 50% de tasación

Lo cierto es que todo está regulado por la Ley de Patrimonio Histórico Español. Según explica arqueoblog, «a las personas que encuentren un objeto valioso que sea catalogado como patrimonio histórico, el Estado les recompensará, tanto al descubridor como al dueño del terreno, con el 50 % de la tasación de la pieza a repartir por partes iguales».
Sin embargo, la concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de Tomares, Lola Vallejo, asegura que «le preguntamos a la Junta de Andalucía si el Ayuntamiento y los descubridores tienen premio económico, y la respuesta de la Junta fue que no. Nosotros nos estamos asesorando para ver qué tipo de reclamación podemos iniciar».
Por otro lado, Vallejo nos explica que el Ayuntamiento está muy interesado, tras el período de incertidumbre inicial del descubrimiento, en «saber si se trata de un tesoro puntual, o si hay un yacimiento arqueológico, porque, si es así, nos gustaría que el parque tuviera no sólo el punto de interés por el aula de la naturaleza, sino también crear un aula de temas arqueológicos».
Los arqueólogos que trabajaban en la zona han comunicado al Ayuntamiento que su trabajo de investigación ha finalizado.
Por el momento, no conocen los resultados de dicha investigación. Desconocen también el contenido de varias ánforas que estaban selladas y su valor arqueológico. Pero creen que tardarán en saber los resultados.
Mientras todo esto se resuelve hay dos familias que pasarán a la historia pero que hoy apenas llegan a final de mes. Esperemos que el futuro les premie su gran descubrimiento.

http://www.larazon.es/sociedad/los-descubridores-del-tesoro-del-zaudin-en-paro-FB12645257?sky=Sky-Junio-2016#.Ttt1rRUpr2WM8gQ





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